Esta mañana fue histórica en Chacabuco: con presencia de la Comisión Provincial por la Memoria, referentes de derechos humanos de nuestra ciudad colocaron un cartel en la Comisaría de calle San Juan, en donde explicitan que allí se cometieron crímenes de lesa humanidad durante la última dictadura cívico-militar, comenzada en marzo de 1976.

Alrededor de las 11, los vecinos y vecinas que se acercaron a este acto histórico comenzaron a entonar las estrofas del Himno Nacional Argentino, para luego dar comienzo a las alocuciones. Entre las autoridades municipales, se encontraban Jorge Muela, presidente del Honorable Concejo Deliberante, el concejal Marcos Scally, la coordinadora de Derechos Humanos, Lara Molina, y el director de Recaudación, Maximiliano Lancieri. Sin embargo, y a pesar de la importancia del suceso, fue notoria la ausencia del intendente Víctor Aiola, quien se encontraba en ese mismo momento en una jornada sobre género en el Teatro Italiano.

En primer lugar, tomó la palabra Sandra Raggio, nacida en Chacabuco y quien desde hace años forma parte de la Comisión Provincial por la Memoria. Raggio dijo «lamentablemente pensábamos que con la democracia las violaciones a los derechos humanos iban a frenar, pero no es así. Hoy vemos un proceso de profunda regresión en materia de derechos humanos y también con lo que tiene que ver con el sistema carcelario. La memoria siempre es un ejercicio hacia el presente. Debemos resignificar la memoria, debe ser una memoria activa, que moleste, porque si la memoria no molesta, no estamos haciendo honor a los compañeros y compañeras que no están. La ausencia debe molestar«.

Luego fue el turno de Darío Lazcoz, vecino de nuestra ciudad cuyo padre fue detenido en junio de 1976 por la dictadura, y pasó por la Comisaría de Chacabuco antes de los traslados a Junín y Mercedes. En un emotivo relato, Lazcoz, quien tenía diez años al momento de la detención de su papá y vio el episodio, contó: «Es un momento de tristeza porque trae a mi memoria todos los momentos vividos ese día. Sabemos que todos los militantes de ese momento, y lamentablemente ahora también, son perseguidos. Mi papá fue delegado sindical, y no era ajeno a esa situación». Darío estuvo un mes sin saber dónde ni en qué condiciones estaba su padre, hasta que luego su familia pudo visitarlo en Mercedes.

La presidenta de la Comisión Memoria y Justicia de Chacabuco, Teresita Cassino, también tomó la palabra y pidió «que esta placa no sea algo estático, leída, sino que nuestra memoria sea activa y que nos interpele siempre a los que estamos haciendo y haciendo cada instante. Así que gracias y que esto sea una ventana abierta a la sociedad para que nunca más se diga que aquí en Chacabuco no sucedió nada. Acá sucedieron muchas cosas que tenemos que rever, comunicar y abrir los ojos«.

Por último, habló Lara Molina Vidal, quien manifestó que «ahora, pasar por acá ya no es lo mismo. Aquí funcionó un centro de detención de paso y luego eran trasladados a otros lugares, quién sabe con qué destino, con todos los horrores que pasaron en el medio. Defender los derechos humanos es defender los derechos de todos y todas. Es un orgullo para mí estar hoy aquí».

Tras las intervenciones, se procedió a descubrir la placa que reza «Aquí se cometieron crímenes de lesa humanidad«. En el cartel, se manifiesta que «según testimonios obrantes en el Archivo Nacional por la Memoria y en causas judiciales hasta la fecha, en este lugar permanecieron detenidos y fueron sometidos a torturas militantes políticos, sociales y sindicales. Desde aquí eran trasladados a otros centros clandestinos que formaban parte del circuito represivo en Junín».

Cabe recordar que en febrero de 2015, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 1 de La Plata condenó a prisión perpetua a algunos de los responsables de estos delitos, con valiosos testimonios de vecinos y vecinas de Chacabuco para poder lograrlo.
