Este lunes se impuso a la Comisaría de Chacabuco la señalización como espacio de memoria, al establecerse que allí operó como centro de detención ilegal durante la última dictadura cívico militar.
Durante el acto se dio lectura a una carta de Juan Chazarreta, autor de Operación Chacabuco (que relata los tiempos de la dictadura y la represión en Chacabuco, así como sus ecos en la democracia) y colaborador en La Posta.
Qué importante que son las marcas de la memoria en las calles de nuestros pueblos. Ellas permiten que siga viva nuestra historia… Por eso saludo con alegría la identificación de la Comisaría de Chacabuco como parte del circuito represivo de la provincia de Buenos Aires.

Una alegría que cobra más relevancia en la actualidad, ya que en estos tiempos cuesta que una política pública ponga contento al pueblo argentino. Por eso quiero destacar el enorme esfuerzo de las organizaciones de derechos humanos que no dejan de luchar y exigir a los gobiernos estas políticas de memoria.

En especial, agradecer a la Comisión Memoria y Justicia de Chacabuco por su inmensa lucha y agradecerles, ya que en mis primeros años de compromiso con la historia de mi pueblo, con ustedes aprendí lo que significa la constancia en la lucha y en la militancia.
También es importante esta marca de la memoria porque demuestra que Chacabuco tiene su propia historia. Es un alerta hacia nuestra población que en esta comisaría hubo chacabuquenses secuestrados por las fuerzas represivas de la última dictadura cívico militar.
Para aquellos que dicen «en Chacabuco no pasó nada», esta señal los deja sin argumento. Tenemos nuestra propia historia, tenemos nuestros propios represores y tenemos nuestras propias víctimas.

Es de destacar también que se celebraron juicios de lesa humanidad sobre los hechos ocurridos en Chacabuco y la zona y que varios genocidas fueron condenados. Pero todavía faltan y espero se siga investigando hasta que todos los represores y sus cómplices sean llevados a un tribunal.
Si la Comisaria de Chacabuco fue parte del circuito represivo, que también sean juzgados sus miembros y cómplices civiles, que perpetraron el terrorismo de estado en nuestra ciudad. Y si ya pasaron a mejor mundo, que la sociedad entera sepa quiénes fueron. Eso por lo menos intenté con mi libro Operación Chacabuco.

Actualmente me encuentro militando en el Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MOCASE Vía Campesina) un movimiento que lucha por la defensa de la tierras y la dignidad de las familias campesinas indígenas. Por este motivo me encuentro alejado físicamente de mi Chacabuco natal, pero cercano a los 30.000, me acerca el hecho de que luchamos por alcanzar el mismo horizonte. Ellos lucharon por una sociedad más justa, sin explotadores ni explotados, y hoy el mejor homenaje es acobijar esa idea y llevarla como bandera hasta la victoria.
Abrazo a mi querido pueblo de Chacabuco
Juan José Chazarreta

